Todo no acaba con un error – Parte I

Publicado: abril 28, 2013 de camiventa en Estilo libre

Una fría noche del año 2006, antes de irse a dormir, decide ingresar a su cuenta de Facebook con el objeto de ver si había algo importante. Pasa un rato allí y en el momento cual se propone cerrar sesión, de forma súbita, una ventana de chat se abre: un amigo suyo le deja un simple enlace y agrega que se trata de un juego de fútbol, en el cual tienes la posibilidad de manejar a tus jugadores. Agobiado, contesta: “Tengo sueño, lo veo mañana.”

La jornada escolar concluye y se dirige hacia la parada de colectivo. Calmado, espera alrededor de diez minutos hasta que ve un vehículo grande con el número tres en su parte delantera se acerca. Retira las monedas de sus bolsillos, sube, abona un peso y setenta centavos y se sienta. Diez y veinte y treinta y cuarenta cuadras pasan y el colectivo se detiene. El conductor exclama: “¡Cuántos coches hay, vamos a estar aquí por un largo rato!” Él, despreocupado, gira su cabeza para la derecha y observa un partido de fútbol que estaba disputando el equipo de su barrio. El sentimiento de aquel deporte le sube por las venas y recuerda el juego recomendado por su amigo.

Al poner el pie derecho en su casa, decididamente va a la computadora y abre Facebook. En esta ocasión, solamente para ver el enlace y abrirlo. De pronto, está en un mundo nuevo. Lee y lee pero las reglas y las características del juego le resultan más difíciles que el idioma chino. Ingresa a la sala de chat y ve en ellas insultos, ¡pero él no se mete! A pesar de tener una corta edad, el respeto mutuo que tiene es destacable.

Los días pasan y su actividad en Power Soccer se torna alta… Casi que entra todos los días y su nivel va aumentando considerablemente. Martes a la tarde, ingresa al juego mientras disfruta de una merienda tranquila: un café con dos medialunas y, ¿con quién se encuentra? Le llega un chat privado de quien le había recomendado el juego: “¡Ídolo! Nunca pensé que irías a jugar, pero qué bueno que es así.” Ve que su amigo tiene un interesante avatar y se dirige a la página de su equipo. Luego de unos minutos, muy sorprendido, le escribe: “¡¿Cómo haces?! Nivel 88, 2007 puntos de ranking, número treinta del mundo. ¡Impresionante!” El otro dice: “¿Piensas que es obra mía? Pff… Aquí como en todos lados hay trucos. ¿Te los enseño?”

Siempre ha sido honesto en la vida real, sin embargo accede a hacer trampa y después de unos días, casi que les gana a todos usándola. Decide jugar un partido oficial, aunque tiene miedo de perder alguna parte de sus 1900 puntos de ranking. Le toca el mejor del mundo, una persona perseverante y un limpio jugador, que le desea buena suerte. Él no responde, ya que está más concentrado en cómo va a usar la trampa que en otra cosa, diciéndose a él mismo: “Uff, si gano este partido, ¡todos los RPs que voy a obtener!” Y así vence a su oponente casi sin problemas, pero el otro, de forma inteligente filma el partido.

El siguiente sábado, una mañana soleada, ¿ideal para jugar al fútbol o hacer deporte? ¡No, hora de Power Soccer! Al loguearse, una especie de ventana pequeña se le aparece, diciendo que no es más admitido en el juego y que está cancelado. Decepcionado de su actitud y dándose cuenta de lo mal que hizo al seguir esos inadmisibles consejos de su amigo, abandona el juego.

¿Para siempre?

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