Las vueltas de la vida

Publicado: diciembre 16, 2013 de razoredge024 en Estilo libre

Ramiro era un chico como vos, como yo. Alguien que le apasionaba jugar a la pelota y que día a día, intentaba superarse un poco cada vez más. Fanático y también, humilde para saber manejar sus dotadas habilidades como futbolista. Sin dudas, una persona que le gustaba hacer lo que hacía y siempre buscaba mejorar.

Nosotros fuimos compinches, desde tiempos inmemorables. De acá para allá, hablando de nuestras vidas, nuestras cosas, lo que le pasaba al otro. En otras palabras, poseíamos la vida de dos grandes amigos, él desde el jugador estrella y yo, bajo los tres palos.
Cierta noche de verano, asistimos al cumpleaños de una amiga de su hermana. Yo, cual amigo goma, fui con él para acompañarlo y de paso, aprovechar nuestros rasgos marcados para poder charlar con alguna señorita. Rami no estaba en nada serio, y nada lo diferenciaba de mi persona.

Clara y Anabella, serían nuestras víctimas furtivas nocturnas. Siempre sacando a la luz mi corta carrera de bartender, cosa que a ellas les llama la atención, preparamos algún que otro trago mientras intercambiábamos palabras. De dónde eran, si conocían a la cumpleañera, sus estudios. Algunos apuntes que funcionaban para entablar una conversación amena.
Entre idas y vueltas, nos ganamos a las chicas y pasamos una noche espectacular. Con Rami, comprendíamos un dúo algo así como nocturno-futbolístico y vaya si lo disfrutábamos.

Lamentablemente, todos mis recuerdos quedaron estancados aquella noche.

A la mañana siguiente, me quedé en la casa con una de las chicas y Ramiro, tuvo que irse por una situación familiar de fuerza mayor. En el camino, fue interceptado por dos delincuentes que luego de un forcejeo, no pudieron sacarle el celular y optaron por dispararle en su pierna derecha. Nos llamó inmediatamente y acudimos al lugar. A todo esto, la ambulancia y policía estaban en camino pero como siempre, demoraban mucho más sabiendo que era domingo a la madrugada.

Fui en la ambulancia camino al hospital con él, reanimándolo y diciéndole algunas palabras optimistas para que mantuviera la calma y no desesperara. Llegamos. Me quedé afuera pero veía cómo los médicos lo atendían, rápida y estructuralmente. A las horas tuvimos noticias. Ramiro quedó parapléjico. Tristísimo para los familiares, amigos, conocidos, gente que lo quería, etc. Todo este circo por un aparato celular, nada más ni nada menos. Un disparate total.

Nunca más pudimos compartir un precalentamiento antes de ir a jugar al fútbol, eso que tanto nos apasiona y de ahí en más, su vida cambió para siempre.

Aproximadamente por día, nosotros tomamos unas cuatrocientas decisiones. Lavarse los dientes, ir a comer alguna comida en especial, salir afuera, caminar, ir a visitar a alguien, entre muchísimas otras. Y aunque parezca increíble, una de ellas te puede modificar tu vida de ahí en más, sólo una de ellas. Prestemos atención a lo que nos rodea y a lo que decidimos, puede llegar a ser definitivo en tu vida.

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