Complicado desde los papeles

Publicado: enero 13, 2014 de razoredge024 en Estilo libre

Así, es como decidí llamar otra historia más que me ha pasado en mis diecinueve años de vida, hasta la fecha. Lo que me pasó fue una anécdota muy reciente y estoy seguro que más de uno habrá estado en mi lugar.

Resulta que volvía del trabajo como un día común, con la salvedad que ese día decidí ir muy bien vestido (vaya uno a saber el motivo). Sentía esa necesidad de ir presentable a mi lugar de estar y el destino me puso a prueba. Llegando a la estación de Paso del Rey, recibo una llamada de Franco:
– “Ale, campeón, ¿cómo andás? ¿Tenés ganas de jugar a la pelota ahora? ¡Te necesitamos con los chicos!”
– “¿Qué hacés, Franquito? Dale dale, justo tengo la ropa en la mochila por las dudas. En cinco minutos ando por ahí.”

Era costumbre mía llevarme siempre los botines, shorts de fútbol, remera y algún que otro par de soquetes. Descendí del colectivo y caminé hasta las canchas renovadas de San Paolo. Habiendo tenido una buena temporada, los dueños se decidieron por abrir un resto-bar en el dichoso lugar. Al día de hoy, la concurrencia de muy baja pero queda muy bonito a la vista.

Volviendo a la historia, estaba vestido con zapatillas blancas, bermuda de jean y una remera con botones negra. Diez puntos, sin exagerar ni presumir. Llegando voy escuchando esas voces de insultos, corridas y lamentos. Mi lugar en la vida, sin lugar a dudas.
Voy entrando y encuentro rápidamente a los chicos que se alegraron al verme. Elías, Franco, Nicolás, Juan Manuel y el arquero del equipo, Ale. No obstante, no vinieron solos. Franco y Nicolás son hermanos y los había ido a ver su hermana, Florencia. Visualmente de dieciocho años, muy linda chica y con buen gusto. Dato fundamental y para nada menor.

Hubo un cruce de miradas innegable. Hasta que me levanté de donde estaba sentado y fui para los vestuarios. Saqué los mágicos botines, y todo lo necesario. Me retiré y opté por elegir el arco que tenía detrás a la bella hermana de los chicos. Como si estuvieran grabando una película, me dediqué a atajar de lo más estrepitoso posible, con el único fin de sorprender a la dama en cuestión.

No lo logré. Algo había fallado en mis planes y estaba dubitativo por saber el porqué. A la semana, me llega su solicitud de amistad en una conocida red social. Lógicamente, la acepto y me escribe instantáneamente: “Sos muy lindo, pero no puedo tener nada con vos porque mi hermano me mata.” Evidentemente, mi percepción de miradas era acertada. Sin embargo, el factor “hermano” resultó ser más determinante y tenía olor a peligro. Fue entonces cuando me di cuenta que estábamos complicados desde los papeles por ser la hermana de un gran amigo.

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