Historia personal: cada acto lleva su consecuencia

Publicado: febrero 21, 2014 de dviamolina88 en Estilo libre

Las cosas suelen cambiar, es ley de vida. Siempre se cierran puertas… pero cuando una puerta se cierra, otra ventana se abre… Aunque yo, aún busco esa pequeña ventana.

Esto me pasó hace unos meses, el pasado Diciembre. Perdí una cosa que amaba, y que me costó mucho obtener… mucho esfuerzo. Ese día de Diciembre fue horrible. Todo empezó como todos los días, me levanté de la cama, disfrutando de otro día con la familia, preparando la Navidad que tanto queríamos tener ya mi hermano y yo.

Me llamaron, descolgué el teléfono. Mi novia quería hablar conmigo, no sé que quería, siendo un día como ese (pensé que era un regalo de Navidad). Pero el caso es que ella quería hablar. Y, sin haber comido nada en todo el día, fui a atenderla para ver qué quería. Salí de casa, bajé las escalas más rápido que el rayo y en unos instantes, ya estaba de camino a su piso. A falta de pocos metros de mi destino, me encontré a mis amigos con una chica del colegio, la cual ella y yo éramos (y somos) muy buenos amigos. Todos mis colegas pensaban que en el fondo me gustaba esa chica, así que me prepararon, sin que yo lo supiera, un pequeño almuerzo en la casa de uno de mis amigos pues sus padres no estarían durante todo el día.

En cuanto me propusieron para ir, yo les dije que no, que mi novia era la primera en todo. Pero, entre el hambre que tenía y en lo que insistieron, acepté su propuesta. Comimos y comimos, no como reyes, pero el hambre que tenía me hacía pensar que estaba en un “banquete”. Y me distraje, ya no me acordaba de mi novia. Luego llegaron las bebidas, y bebí bastante lo cual hizo borrar todo pensamiento sobre el por qué de irme esa mañana de casa. Bebí mucho y me dormí.

Me desperté a las 5 de la tarde, y no sé como lo primero que me pasó por la cabeza fue mi novia. Me fui a verla, pero era ya muy tarde. Me acusó de traicionarla, y de besar a una chica (la misma que comenté antes… parece que mientras estaba borracho, hice cosas que no tendría que haber hecho).

Me rechazó y ella, entre llantos, me cerró la puerta delante de mis narices. Me olvidó, aunque yo no a ella. La continuaba queriendo, pero me merecía el castigo. No le podía mirar sus ojos, era algo imposible y si lo intentaba, sus padres lo impedían, o se esforzaban mucho para ello. Y estuve 1 mes sin saber nada de ella. Pasados esos 30 días, la volví a ver. Con una nueva personalidad, un nuevo estilo. Algo que sus amigas llamaban “la mariposa” porque iba de hombre a hombre.

¿La sigo queriendo? Pues claro, es más, hoy en día aún lucho para que ella se acuerde de mí, para que algún día, ella me deje volver renacer esos momentos en los que estábamos solos, ella y yo. No pasa un día en que no me arrepienta de lo que hice.

 photo number88-gw_zpsd15842e1.png

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s