Uno nunca sabe lo que tiene, hasta que lo pierde

Publicado: marzo 10, 2014 de telepizzaps en Estilo libre

Lo único que quería era salir de ese lugar y no volver más, lo detestaba, pero ahora que ya no estoy ahí, lo extraño…

Cuando era muy pequeño me hablaban maravillas del colegio, la escuela o como yo le decía ”la cárcel”. Antes de entrar a ese lugar inconscientemente yo estaba entusiasmado. Me decían que iba a aprender y a divertirme, que era un lugar muy bonito y acogedor. Espere con ansias el primer día, tenía 4 años y una vida sin muchos materiales pero me las ingeniaba para divertirme.

Llegó el día, nunca en mi vida me había levantado tan temprano, tenía mucho sueño y hacía mucho frío. El camino desde mi casa a la escuela, que caminando me demoró no más de diez minutos, se me hizo más largo ese día , hasta que finalmente llegué a un edificio antiguo que no lucía muy bien, ese era mi colegio, había mucha gente, muchos niños. Me despedí de mis padres y me fui a la sala de clases muy tímido. Ya en la sala vi a muchos de mis compañeros llorando desconsoladamente, sabía que esto venía mal, lloraban porque tenían que separase de sus padres. Después de una hora de llanto, empezaron las ”clases”. En un comienzo sólo hablaba con un compañero que ya conocía, a medida que avanzaba el día, hablé con otros pero no mucho. Aquel día fue el único en toda mi etapa escolar el cual quise ir al colegio.

Los primeros años en el colegio se me hicieron muy fáciles en lo académico, pues era el único de mi clase que ya sabía leer con facilidad y contar hasta más del millón. Sin embargo cada vez el colegio me gustaba menos, tenía mi grupo de amistades que eran unos cinco amigos, pero no simpatizaba con el resto del curso, los encontraba bastante inquietos y poco racionales, en fin.

Años mas adelante ya había comprendido el ”sistema” y cómo se manejaba todo. Cuando tenía como 12 ó 13  fueron los años más difíciles, esa fue la etapa en la que la mayoría de mis compañeros se empezaron a agrandar, a imitar modas, a hacer cosas de grande, algo que es normal en esa edad, pero que a mi nunca me pasó, no sé por qué razón, pero nunca pasé por esa etapa afortunadamente. Bueno, esos años fueron difíciles ya que no me sentía a gusto con gente así. Luego vino la etapa en la que empezaron a beber alcohol y se sentían orgullosos de eso, y ahí yo no sabía si ser tolerante y entenderlos, unirme a ellos o aislarme. Fue bastante difícil y en lo académico tampoco me iba muy bien. Si bien tengo capacidades soy bastante flojo y distraído, fueron años en los que fui castigado muchas veces por irresponsable y no entendía como yo sufría tanto, mientras los borrachos y desordenados se veían tan felices. En el colegio siempre tuve problemas con el pelo, me crece muy rápido y siempre me enviaban a dirección por tener el pelo largo, mientras que a los que se hacían ”mohicanos” o ”sopaipillas” no les hacían nada. Todo era parte de un protocolo en el que debías cumplir con el uniforme, pelo corto, y otras reglas.  A todo eso hay que sumarle el estrés académico y que gran parte de mis amigos se fueron del colegio, fue muy complicado. Veía como a los irresponsables les iba bien y a quienes se esforzaban mal, desde ahí le llamé  ”cárcel” al colegio, un lugar en que tienes que estar encerrado y que no te dejan salir hasta cierta hora, un lugar lleno de reglas. Lo único que quería era salir de ese lugar y no volver más, lo detestaba, pero ahora que no estoy ahí, lo extraño. Es que mi último año fue distinto, estábamos todos mas maduros y habían conversaciones más amenas, fue un año en el que la mayoría de nuestras conversaciones eran sobre recuerdos, sobre cosas de años anteriores. ¿Cómo olvidar también las conversaciones de fútbol, las conversaciones con profesores, etc.?  Todo lo que no me gustaba, si bien aún no me gusta, igual se extraña. Las peleas, las cosas infantiles que hacíamos, los juegos, las tareas a última hora, etc. Suena bastante contradictorio y es raro, en mi última semana de escuela decía ”no quiero salir del colegio!!” Esperé 13 años para salir del mismo y cuando lo hice fue como ganar un partido amistoso, una victoria vacía, todo lo malo que paso en doce años, se había esfumado en el último año. Cuando pierdes algo, te acuerdas de lo bueno de este. Y eso prima sobre lo malo. Nunca pensé que diría esto: ”Extraño la escuela”. La licenciatura fue un momento que no olvidaré , muchos compañeros lloraban, esta vez de emoción. Nuestra profesora jefe, lloraba también mientras nos decía sus últimas palabras, tomó la última lista muy emocionada. Yo estaba también bastante emocionado pero me aguantaba el llanto, al igual que casi todos lo hombres, no podíamos llorar, ya saben como funciona esto.

Tardé en enviar este articulo, ya que acabo de entrar a la universidad y no he tenido mucho tiempo, aires nuevos asoman en mi vida y en las de muchos de ustedes, ahora estamos en la etapa en la que vamos en vías de realizar nuestros sueños, quizás haya muchos tropiezos, pero qué bien que se siente cuando se logran los objetivos, todo lo malo vale la pena. Los desordenados que yo veía que la pasaban bien, no quedaron en la universidad, mal por ellos. Todos los retos que recibí , todas las experiencias en la escuela me confirman que en colegio no sólo te enseñan conocimiento, sino también valores, aunque no lo parezca o no nos demos cuenta. En la escuela aprendí más cosas de la vida que materias y ahora estoy en camino de ser un profesional exitoso.

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